Home » Blog » Tremenda equivocación

Tremenda equivocación

ERNESTO MICHENCO nos envía su segundo relato erótico. Gracias de nuevo Ernesto

Tremenda equivocación

En la escuela de computación a la que asistía, se planeó la remodelación de la escuela. Los baños se encontraban en el segundo piso del edificio de cinco plantas. Al principio no fue difícil que uno pudiera bajar a ellos, a pesar de que los plafones obstruían un poco sus puertas. No sé si es costumbre pero el caso es que antes de irnos cada quien a sus casas, tiene uno la necesidad de ir al baño. Hacíamos colas grandes para poder entrar, muchos alumnos para pocos excusados.
A veces salía de la escuela pero antes pasaba a una gasolinera y entraba al baño a orinar. Esta situación la llevé por semanas pero a veces no aguantaba y terminaba mojando los pantalones.
La mañana de un espléndido sábado, terminando las clases, como sé que los baños se llenan como de costumbre, le pedí permiso al profesor para ir al lavabo, pero el baño estaba ocupado y yo tenía ganas de orinar, lo que se dice muchas ganas. De chorrito en chorrito estaba mojando mi ropa y el baño ocupado. En cuanto abrieron la puerta entré con velocidad y me dirigí al mingitorio, pero la puerta se abría. La volvía a empujar y se volvía a abrir, así que decidí detener la puerta con la mano y tratar de atinarle al mingitorio. Lo logré pero cual fue la sorpresa mía que una chica salió de uno de los excusados y no pude evitar que viera. Solo le dije que me perdonara pero que me dejara terminar de orinar. Lo hizo, solo que mi pene se empezó a parar. Entonces o guardaba mi paquete o se abría la puerta. No sabía qué hacer. Estaba totalmente estirado. Mis manos sosteniendo la puerta y mi pene bien parado. En mi desesperación, me agarró el pene y lo quiso meter en mi trusa y los pantalones pero por lo erecto que estaba no se podía. Entonces sentí un calor agradable en el pene. Era la boca de la muchacha que me lo mamaba. Me lo mamó hasta que me vine en su boca, solo entonces mi pene se puso flácido y me lo pudo guardar. Ante mi mirada de incredulidad me dio un beso y las gracias no sé por qué; si debería ser al revés. Yo le tendría que haber dado las gracias. .
De ahí que cuando nos encontrábamos, intercambiábamos miradas picaras pero no se me volvió a dar esa situación

Cuando se presenta la oportunidad hay que aprovecharla. Esta situación se me presentó cuando contaba con 17 años.

ERNESTO MICHENCO

Autor: Plataforma de amor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Artículos similares

Login

Contraseña perdida?