Home » amor » NO TE DESTAPES

NO TE DESTAPES

Sonríe Catalina, coño, que no se note lo jodida que estás… Venga pibonazo, que lo has hecho muchas veces… Inclina un poco la cabeza… Levanta la copa de cerveza y pon los morritos como tú sabes… ¡Perfecto! Con este selfie ya verás la cantidad de likes que consigues… “Relajadita, tomando el sol y una cervecita en mi terracita. ¡Happy with my life!”. Olé, ya está.

La era de las comunicaciones nos ha regalado una sociedad egoísta y muy necesitada de llamar la atención. El mejor caldo de cultivo para acrecentar la incomunicación paradójicamente ha sido la aparición de las redes sociales. En los últimos años se ha detectado entre la población que se multiplica la sensación de aislamiento y soledad. Tanto en jóvenes como en adultos. Curiosamente los entornos virtuales favorecen esa sensación. Son escaparates superficiales que permiten disimular nuestras carencias. Además nos ofrecen la posibilidad de demostrar lo maravillosa que es nuestra vida. ¿Quién podía imaginarse algo así hace diez años? Lo peligroso e incluso adictivo puede aparecer si no se obtiene la aceptación esperada.

Desde que nacemos hasta que fallecemos nos pasamos la vida llamando la atención. Constantemente. Únicamente modificamos las pautas de conducta y las estrategias que utilizamos. Cada edad tiene sus propios recursos. De niños con un berrinche es suficiente. De ancianos el chantaje emocional suele ser muy efectivo. Entre medias, hay mil y una maneras para que se fijen en nosotros. Las mujeres saben hacerlo mucho mejor que los hombres, desde la prehistoria. La sociedad se lo exige. Suplen la fuerza física ejercitando la astucia. Supervivencia pura.

No es necesario ponerse una mini falda de cuero (o quizás sí) ni tampoco raparse la cabeza. Es suficiente una llamada, un mensaje, un guiño, una sonrisa, un regalo, una invitación… Nos pasamos media vida buscando la aceptación de los demás. No sabemos gestionar bien el rechazo. A nadie le gusta experimentarlo y mucho menos si viene de tu entorno más próximo. Queremos gustar a toda costa. Si además, tu estabilidad emocional se tambalea, todo vale. Da igual si compartes en tu muro una canción o una foto friendo un huevo. O si desvelas que vas a bajar al perro a la calle o que vas a estrenar un par de zapatos. En realidad a nadie le importa. El objetivo es llamar la atención. Sentir que no estás solo y que formas parte de la manada.

El problema aparece si te miras al espejo y observas lo vulgar que es tu vida. Afortunadamente las redes sociales están ahí para arreglarlo todo. Gracias a ellas puedes tapar y disfrazar todo lo que no te gusta en tiempo real. Nos pasamos la vida ocultando. Tapando. Antes tapábamos sin red y ahora, sin embargo, tenemos muchas redes. Que suerte. Nos exhibimos para seguir tapando nuestra esencia ¿Alguien lo entiende? Da igual, no lo pienses demasiado. Sube otra foto, aunque sea de hace cinco veranos, y el cuerpo que aparece (por desgracia) sólo sea un bonito recuerdo para ti. Lo más importante es que un montón de desconocidos te digan lo estupenda y lo mona que estás. Tú te lo crees y todo resuelto… ¡Happy with your life!

Pedro García Gallego

Autor: Plataforma de amor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Artículos similares

Login

Contraseña perdida?