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Mi vida de perversión y venganza

Imanol Jáuregui nos muestra en este relato cómo a veces las cosas no son lo que parecen… Gracias Imanol, esperamos la segunda parte.

Mi vida de perversión y venganza

Primer capítulo

Hola mi nombre es Imanol Jáuregui. Este relato es la historia de las mujeres de mi vida. En vida ha habido muchas mujeres pero mi esposa la única a la que he amado y voy amar hasta el día de mi muerte. Por ella he sido capaz de todo. Ante ella siempre he sido un hombre íntegro y respetable. Ella cree siempre lo que digo, dice que soy el mejor de los hombre y ante sus ojos si lo soy pero la realidad es otra.
Quiero contarles mi vida desde que era niño. Siempre viví con mi madre: una madre cariñosa. Era hija única pero, por algún motivo, no se hablaba con mi abuela. El que siempre estuvo con nosotros fue mi abuelo, quien siempre se comportó conmigo como un padre. Yo siempre le quise como un hijo a su padre. Siempre estuvo con nosotros y fue muy cariñoso con mi madre. Recuerdo que muchas veces se quedaba con nosotros semanas enteras.
Una vez, cuando tenía apenas cinco años, mi abuelo me llevó a casa de mi abuela y escuché una discusión en la que mi abuela preguntaba a mi abuelo cómo se atrevía a llevarme a la casa si yo era hijo del pecado. Que mi madre era una zorra y que jamás la perdonaría. Desde ese día nunca volví a pisar aquella casa
Así fueron pasando los años. Estudiaba en el colegio y tenía unos compañeros un poco pervertidos. Un día llevaron una película pornográfica y me mostraron lo que los hombres les hacíamos a las mujeres para darles placer. Yo tenía seis años. Aquella fue la primera vez que me masturbé y descubrí un poco de placer.
Cuando tenía siete años perdí la inocencia. Una noche mi abuelo se había quedado en casa con nosotros. Recuerdo que algo en la ventana me asustó. Corrí al cuarto de mi madre y descubrí uno de los secretos de la familia: quién era mi padre. Descubrí a mi mamá con mi abuelo en la cama, desnudos. Se besaban y mi abuelo estaba penetrando a mi mama de manera frenética. Mi madre le susurraba que lo amaba y él le decía que ella era la única a la que amaba y que era suya. Que se sentía tan rico estar dentro de ella y que era feliz de saber que él era el único hombre que la había cogido, mientras mi mamá se subía encima de él y lo empezaba a cabalgar como una zorra. Nunca supieron que los descubrí, pero durante los siguientes meses me dediqué a espiarlos. Cuando pensaban que yo dormía, mi abuelo iba al cuarto de mi madre y se la cogía como a una perra, incluso a veces la llevaba a la sala o a la cocina y le metía la verga por detrás. Sin que lo supieran me masturbé viendo a mi abuelo, o más bien mi padre, haciendo el amor con mi madre. Recuerdo que mi madre le chupaba la verga a mi abuelo con una intensidad que hasta se me antojaba que me lo hiciera a mí. Mi abuelo se venía en su boca y luego mi madre lo limpiaba con la lengua hasta que no quedaba una gota de semen.
A los ocho años mi vida y la de mi madre cambiaron drásticamente. Un día mi madre recibió una llamada de mi abuela informándole que a mi abuelo y padre, de 50, le había dado un infarto y había fallecido. Mi madre se vino abajo. Lloró por meses y la vida perdió color para ella. Así paso casi un año, hasta que un día en el trabajo conoció a un hombre llamado Antonio.
Continuara…

IMANOL JAÚREGUI

Autor: Plataforma de amor

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