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El color de pelo de Messi

Abro los ojos. Hockey hierba. Los vuelvo a cerrar. No sé cuánto tiempo ha pasado, pero los abro de nuevo, primero uno y luego el otro. Sin prisas. Gimnasia rítmica, cambio de canal. Saltos de hípica. No recuerdo bien si es la hora de comer, merendar o cenar. Tanto deporte me desorienta, lo reconozco. Me hace recordar los vuelos transoceánicos. Cuando volé a Australia, tardé en llegar 33 horas. Recuerdo a las azafatas de vuelo pasando por el pasillo cada dos por tres ofreciendo te o café. Perdí la noción del tiempo encerrado en aquel pájaro de acero durante día y medio. Pues algo así me sucede ahora.

Me preparo un tentempié, lo necesito. Regreso a la tele y me encuentro con Taekwondo. Menudo estrés, ahora toca partirse la cara. Cambio de canal y aparece un amplio jardín cuidado con esmero. Golf. Menos mal, esto relaja supongo. ¿Cuándo apague la televisión por última vez? Ah si, cuando me despertó el comentarista tras la última medalla de oro conseguida por Usain Bolt. Que bestia el tío. Me refiero al atleta no al periodista. El no tiene culpa, aunque se emocionó como si un hijo suyo hubiese encestado el triple de la victoria en un torneo escolar. Me rompió el sueño. Necesito salir a respirar aire puro y desentumecer un poco los músculos, de lo contrario tendré que llamar al fisio y de paso así sabré si mis vecinos siguen ahí o también están compitiendo como yo. El paseo es corto, no puedo permitirme perder el ritmo. Enciendo el televisor. Waterpolo femenino. “Vamos chicas, a darlo todo”. Regreso a mi tribuna favorita en el sofá cama que nunca me falla. Hago zapping y me encuentro remando como si no hubiera un mañana en una piragua que me parece de juguete. Mil metros a tope, joder que paliza. Cambio de nuevo y regreso a la piscina pero ahora conectan con el bádminton. ¿Donde está la palomita? Madre mía, qué velocidad de raquetazos y que reflejos. “Toma ya medalla de oro”. Vaya subidon, cualquiera se duerme ahora. Imposible, a las 3:30 compite de nuevo el hombre más rápido del planeta. Hay que aguantar como sea. Entre medias siempre puedo ver algo de esgrima, halterofilia e incluso algo de tiro al plato. Solucionada la madrugada. Un café bien cargado y todo será mucho más fácil. Hoy no paso el control anti dopping ni de coña. Menos mal que esto solo dura quince días. Ya solo me quedan tres para terminar con semejante estrés. Tres días para que se eche el telón y los medios de comunicación dejen de prestarle tanta atención (hasta dentro de otros cuatro años) a los auténticos héroes que hacen grandes las olimpiadas y que honran al deporte.

Ya queda menos para que los telediarios, por fin, abran su boletín diario con noticias de calado. Asuntos importantes como el color del pelo de Messi. Qué haríamos nosotros sin conocer el impacto de semejante notición. Amarillo pollito. “Eso hay que contarlo” Ese tinte no es cualquier cosa. Las guerras, el hambre, el tráfico de armas y de drogas pueden esperar. Y si Cristiano Ronaldo estrena novia, también es de justicia que tenga sus diez minutos de gloria o los que sean necesarios. ¿A quien le puede importar otras noticias, o sin ir más lejos el resto de los deportes? Tenemos cuatro años más de margen. Adiós Río. Ha sido un placer. Hola Tokio. The show must go on… Lo de siempre.

Pedro García Gallego

Autor: Peter

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